EL SUEÑO DE SER FELIZ
Basado en la fabula “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S Sharma
JOSÉ BENJAMÍN GALINDO SANABRIA
PROPEDÉUTICO
TRABAJO PRESENTADO A
P. FERNANDO ZAPATA.
AREA: INTRODUCCIÓN A PSICOLOGÍA
SEMINARIO PADRES VICENTINOS LA MILAGROSA
MEDELLÍN
2008
EL SUEÑO DE SER FELIZ
El ser humano por su
naturaleza racional, siempre ha estado en la búsqueda y la lucha por un ideal;
siempre esta alerta a lo que viene después del ahora, nunca se cansa de soñar y
su fortuna es la esperanza. El hombre desde que nace juega con la realidad en
medio de la fantasía; el juego se centra en la imitación del “que hacer” del adulto: el adulto es su héroe y
ser héroe es su sueño. Tan pronto llega al culmen de un proceso educativo
básico y una realización profesional quiere llegar a ser
independiente de la familia, es el momento de una integración en la sociedad.
El ejercicio de su profesión esta encaminado en favorecer a una sociedad en
búsqueda del bien para todos, teniendo en consideración el sustento de su
propia vida. Al principio su satisfacción es sentirse bien haciendo el bien, su
vida esta en relación hacia la de los demás; luego sin darse cuenta quizá
muchas veces se olvida de si mismo y su trabajo borra la esencia de su ser.
Lamentablemente mucha gente que vive esta realidad no la quiere ver, porque su
afán es el poder; pero en el instante quizá los interrogantes que nos
llevarían a pensar en este imprevisto serian ¿cómo ocuparse de los demás
si yo no me ocupo de mi mismo? ¿Cómo hacer el bien si ni siquiera te sientes
bien?
La conciencia del ser
humano se ha vuelto insensible al corazón del hombre. El hombre en su afán de
manejar el poder, y satisfacer sus propios intereses heroicos se ha olvidado de
su propio yo, a cambio ha creado un yo olvidado y carente de amor;
ha dejado de lado cualquier tipo de virtud para someterse como esclavo de su trabajo.
Sin embargo, no es el momento de quejarnos de cómo es el hombre, sino que debo
hacer para transformarlo. El ser humano ha sido dotado por su naturaleza de
muchas facultades y entre ellas destacamos la práctica de las virtudes, que son
de gran importancia para un encuentro y reconstrucción de un yo interior como
centro de la felicidad esclarecida.
Robbin s. sharma en su
obra “el monje que vendió su Ferrari” nos cita una fabula que nos muestra un
conjunto de virtudes básicas para un encuentro con su propio yo, son enseñanzas
sobre la búsqueda de la felicidad esclarecida y la liberación de un potencial de
sencillez y amabilidad. Son siete símbolos que representan una virtud, un
escalón para subir a la cima añorada, la verdadera felicidad. En primer lugar
encontramos un hermoso jardín que nos refleja lo maravilloso que pueden
se nuestro proceso de pensamiento si logramos dominar nuestra mente. “La mente es como un maravilloso
jardín, que necesita ser nutrido y liberado de toda maleza y contaminación”,
muchos pensamiento que se procesan en nuestras mentes muchas de las veces están
llenos de acciones que tan solo se ha desintegrado en basura que intoxican el
modo de ser de cada individuo. La mente debería estar alimentándose diariamente
con sabiduría y actitudes positivas que mantengan activa nuestra conciencia,
“cultiva tu mente y florecerá mas allá de tus expectativas.
Nuestra mente esta
limitada a la conciencia del individuo, si el hombre se encuentre
escéptico ante lo que puede llegar a ser, así la mente se acostumbra a
limitarse a su incapacidad, y como resultado encontramos la pereza mental. Una
pereza que lleva al fracaso de sus grandes ideales de las flores más llamativas
de su ser: preocupaciones, ansiedad, nostalgia del pasado y miedo ante el
futuro. La mente da vida a la vida es necesario dar valor a lo que conscientes,
enamórate de tu mente para luego compartir con el otro la belleza de tu vida.
El ser humano es de
naturaleza afectuoso, busca sentirse acogido, sentirse amado, pero también
necesita expresar su amor propio amando al otro. Amar al otro sólo pude ser
logrado si se ama a si mismo, como dice la fabula de la felicidad “sólo cuando domines el arte de
amarte a ti mismo podrás amar de verdad a los demás”. El hombre
cuando ama y se ama se hace artífice de su propia vida: “soy un artista del vivir, mi obra
de arte es la vida” (suzuki).
En la realidad mundial
encontramos líderes políticos y grandes empresarios que creen haber
encontrado su propia felicidad y viven criticando la vida del otro, y lo peor
siguen siendo infelices sin darse cuenta. Individuos que viven engañándose a si
mismos, engañando su mente y destruyéndola con su accionar de negativismo.
Cuantos de estos individuos quizá ya no tienen sueños, por que lo que se han
propuesto ya lo cumplieron, ya que su meta era manejar el poder, viven
destruyendo la felicidad de sus empleados. El ideal ahora es tener más y más
dinero, pero nunca invertir en sí mismos, sólo viven acumulando riquezas
materiales, tal vez se han olvidado de sí. Quizá es el momento de reflexionar y
mirar qué hay en mi interior y que me hace falta, talvez mirar que basura se
encuentra dentro de mi que en medio de su descomposición nos esta envenenando.
El siguiente escalón
en la búsqueda de la felicidad es la busque da de un para que vivir, buscar esa
luz que nos guía a la felicidad, mirar la dirección que nos marca nuestro faro,
el propósito de mi vida. La vida del ser humano esta llena de sueños, que se
vuelven más concretos a través del tiempo para llevarlo a la realidad
cotidiana en la espera de ese presente en que nuestro sueño se haga
realidad; es decir que la perseverancia en el sueño, el ideal, nos debe llevar
a tener una meta consolidada en un tiempo específico. Esa meta es una luz al
final del camino como nos muestra la fabula “un faro en la mitad el jardín”,
una luz con la capacidad de alumbrar todo nuestro camino. La vida del hombre
sólo logra un sentido concreto cuando se plantea un fin, un porqué y para
qué quiero vivir, “el
propósito de la vida es una vida con propósito”. La vida del ser humano
nunca se debe consolidar en un vivir porque me toco, “nunca hagas nada por que
tienes que hacerlo. La única razón para hacer algo es porque quieres hacerlo”.
Otra virtud que nos
conduce a la felicidad según la fabula presentada por los monjes es la
práctica del kaizen, el gigante luchador de sumo que sale del faro, simboliza
el ponerle frente a los obstáculos que se nos presentan en la vida. La
búsqueda de la felicidad es un continuo salto de obstáculos que están a la
espera de ser vencidos. Al intentar cruzar obstáculos podemos tomar el
riesgo de caernos, y si fuere el caso nos sentimos fracasados en el
primer intento; pero no debemos ser débiles ante una caída siempre debemos
estar dispuestos a levantarnos y aprender del fracaso si es que así se le
puede llamar. “Los únicos limites son aquellos que tu mismo te pones”. El
hombre siempre guarda miedo al fracaso y busca alejarse de la acción que nos
lleva a éste, y entonces esta en la búsqueda de las excusas mas perfectas para
huir de ellas. “El miedo sólo es una corriente negativa de conciencia”, el miedo
no debería ser parte de la conciencia del hombre; pero el hombre pon el miedo
como barrera para concretar un propósito.
Una vida disciplinada
ayuda al hombre en la búsqueda de sus propósitos, esto significa organizar
nuestro “que hacer cotidiano, buscar tiempo para mí, mi familia, para la
convivencia en sociedad y por ultimo para un bien de nuestro ambiente, tener
tiempo para nuestro trabajo. La disciplina es vivir el respeto a sí mismo,
crear hábitos que favorezcan mi ambiente. “Siembras
un pensamiento, cosechas una acción. Cosechas una acción, siembras un hábito;
siembras un carácter, cosechas un destino.”
Respetar un tiempo
complementa la creatividad de una vida disciplinada. Muchos individuos se dan
cuenta de lo preciada que es la vida cuando suele se demasiado tarde: “los jóvenes no saben, los viejos
no pueden”. Como le sucedió al protagonista de la obra el monje que vendió
su Ferrari; Julián un abogado muy prestigioso que vivió la mayor parte de su
vida esclavizado de su propio trabajo, que le quitaba el tiempo para su familia
y a sí mismo. Julián se da cuenta que su vida anda mal cuando las consecuencias
de su arduo trabajo le hacen enfermar, pero aun para él no era tarde, inicia
una transformación increíble de su vida. Cuantos individuos en estos momentos
que aun no se han dado cuenta de su esclavitud y que aun quizá están a tiempo,
que bueno que la vida les hiciera hacer reelección sobre su vida. Que no se
piense solo en llenar de dinero cuentas bancarias y comprar lujosas propiedades
sino que se piense en la felicidad del propio ser.
Servir
desinteresadamente es la misión que cada ser humano tiene para su vida. Una
misión que necesita ser cumplida en lo que yo quiero y degusta hacer, sentirme
bien en lo que hago. Nunca un servicio debería ser prestado en búsqueda de
poder, por elevar el estrato social y menos por enmascararse ante la sociedad.
El servicio a los demás es el compartir con el otro y aprendiendo del otro. Yo
sirvo al otro porque muestro el amor que le tengo a mí trabajo y por tanto a mí.
La ultima virtud es
abrasar el presente, es decir el ahora, sin afanarnos por que pasara mañana.
Que si yo tengo un plan para hoy, no lo aplace si tengo el tiempo suficiente.
Vivamos cada día como si fuera el último.
La calidad de nuestra
vida se reduce a la calidad de lo que soy capaz de aportar a mi vida. “la vida no siempre te da lo que
pides, pero si te da lo que necesitas”. El tiempo en nosotros, nuestra
familia y nuestra vida, es darle sentido a la vida, es encontrar la felicidad
esclarecida, una felicidad sin mascaras.
Basado en la fabula “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S Sharma.