sábado, 20 de abril de 2013

EL SUEÑO DE SER FELIZ



EL SUEÑO DE SER FELIZ
Basado en la fabula “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S Sharma






JOSÉ BENJAMÍN GALINDO SANABRIA
PROPEDÉUTICO





TRABAJO PRESENTADO A
P. FERNANDO ZAPATA.
AREA: INTRODUCCIÓN A PSICOLOGÍA




SEMINARIO PADRES VICENTINOS LA MILAGROSA
MEDELLÍN
2008
EL SUEÑO DE SER FELIZ


El ser humano por su naturaleza racional, siempre ha estado en la búsqueda y la lucha por un ideal; siempre esta alerta a lo que viene después del ahora, nunca se cansa de soñar y su fortuna es la esperanza. El hombre desde que nace juega con la realidad en medio de la fantasía; el juego se centra en la imitación del “que hacer” del adulto: el adulto es su héroe y ser héroe es su sueño. Tan pronto llega al culmen de un proceso educativo básico  y una realización profesional  quiere llegar a ser independiente de la familia, es el momento de una integración  en la sociedad. El ejercicio de su profesión esta encaminado en favorecer a una sociedad en búsqueda del bien para todos, teniendo en consideración  el sustento de su propia vida. Al principio su satisfacción es sentirse bien haciendo el bien, su vida esta en relación hacia la de los demás; luego sin darse cuenta quizá muchas veces se olvida de si mismo y su trabajo borra la esencia de su ser. Lamentablemente mucha gente que vive esta realidad no la quiere ver, porque su afán es el poder; pero en el instante quizá  los interrogantes que nos llevarían a pensar en  este imprevisto serian ¿cómo ocuparse de los demás si yo no me ocupo de mi mismo? ¿Cómo hacer el bien si ni siquiera te sientes bien?


La conciencia del ser humano se ha vuelto insensible al corazón del hombre. El hombre en su afán de manejar el poder, y satisfacer sus propios intereses heroicos se ha olvidado de su propio yo, a cambio  ha  creado un yo olvidado y carente de amor; ha dejado de lado cualquier tipo de virtud para someterse como esclavo de su trabajo. Sin embargo, no es el momento de quejarnos de cómo es el hombre, sino que debo hacer para transformarlo. El ser humano ha sido dotado por su naturaleza de muchas facultades y entre ellas destacamos la práctica de las virtudes, que son de gran importancia para un encuentro y reconstrucción de un yo interior como centro de la felicidad esclarecida.

Robbin s. sharma en su obra “el monje que vendió su Ferrari” nos cita una fabula que nos muestra un conjunto de virtudes básicas para un encuentro con su propio yo, son enseñanzas sobre la búsqueda de la felicidad esclarecida y la liberación de un potencial de sencillez y amabilidad. Son siete símbolos que representan una virtud, un escalón para subir a la cima añorada, la verdadera felicidad. En primer lugar encontramos  un hermoso jardín que nos refleja lo maravilloso que pueden se nuestro proceso de pensamiento si logramos dominar nuestra mente. “La mente es como un maravilloso jardín, que necesita ser nutrido y liberado de toda maleza y contaminación”, muchos pensamiento que se procesan en nuestras mentes muchas de las veces están llenos de acciones que tan solo se ha desintegrado en basura que intoxican el modo de ser de cada individuo. La mente debería estar alimentándose diariamente con sabiduría y actitudes positivas que mantengan activa nuestra conciencia, “cultiva tu mente y florecerá mas allá de tus expectativas.


Nuestra mente esta limitada  a la conciencia del individuo, si el hombre se encuentre escéptico ante lo que puede llegar a ser, así la mente se acostumbra a limitarse a su incapacidad, y como resultado encontramos la pereza mental. Una pereza que lleva al fracaso de sus grandes ideales de las flores más llamativas de su ser: preocupaciones, ansiedad, nostalgia del pasado y miedo ante el futuro. La mente da vida a la vida es necesario dar valor a lo que conscientes, enamórate de tu mente para luego compartir con el otro la belleza de tu vida.

El ser humano es de naturaleza afectuoso, busca sentirse acogido, sentirse amado, pero también necesita expresar su amor propio amando al otro. Amar al otro sólo pude ser logrado si se ama a si mismo, como dice la fabula de la felicidad  “sólo cuando domines el arte de amarte a ti mismo podrás amar de verdad a los demás”. El hombre cuando  ama y se ama se hace artífice de su propia vida: “soy un artista del vivir, mi obra de arte es la vida” (suzuki).


En la realidad mundial encontramos líderes  políticos y grandes empresarios que creen haber encontrado su propia felicidad y viven criticando la vida del otro, y lo peor siguen siendo infelices sin darse cuenta. Individuos que viven engañándose a si mismos, engañando su mente y destruyéndola con su accionar de negativismo. Cuantos de estos individuos quizá ya no tienen sueños, por que lo que se han propuesto ya lo cumplieron, ya que su meta era manejar el poder, viven destruyendo la felicidad de sus empleados. El ideal ahora es tener más y más dinero, pero nunca invertir en sí mismos, sólo viven acumulando riquezas materiales, tal vez se han olvidado de sí. Quizá es el momento de reflexionar y mirar qué hay en mi interior y que me hace falta, talvez mirar que basura se encuentra dentro de mi que en medio de su descomposición nos esta envenenando.

El siguiente escalón en la búsqueda de la felicidad es la busque da de un para que vivir, buscar esa luz que nos guía a la felicidad, mirar la dirección que nos marca nuestro faro, el propósito de mi vida. La vida del ser humano esta llena de sueños, que se vuelven más concretos a través del tiempo para llevarlo a la realidad cotidiana  en la espera de ese presente en que nuestro sueño se haga realidad; es decir que la perseverancia en el sueño, el ideal, nos debe llevar a tener una meta consolidada en un tiempo específico. Esa meta es una luz al final del camino como nos muestra la fabula “un faro en la mitad el jardín”, una luz con la capacidad de alumbrar todo nuestro camino. La vida del hombre sólo logra un sentido concreto cuando se plantea un fin, un porqué  y para qué quiero vivir, “el propósito de la vida es una vida con propósito”. La vida del ser humano nunca se debe consolidar en un vivir porque me toco, “nunca hagas nada por que tienes que hacerlo. La única razón para hacer algo es porque quieres hacerlo”.


Otra virtud que nos conduce a la felicidad según la fabula  presentada por los monjes es la práctica del kaizen, el gigante luchador de sumo que sale del faro, simboliza el ponerle frente a los obstáculos  que se nos presentan en la vida. La búsqueda de la felicidad es un continuo salto de obstáculos que están a la espera  de ser vencidos. Al intentar cruzar obstáculos podemos tomar el riesgo de caernos, y si  fuere el caso nos sentimos fracasados en el primer intento; pero no debemos ser débiles ante una caída siempre debemos estar dispuestos a levantarnos  y aprender del fracaso si es que así se le puede llamar. “Los únicos limites son aquellos que tu mismo te pones”. El hombre siempre guarda miedo al fracaso y busca alejarse de la acción que nos lleva a éste, y entonces esta en la búsqueda de las excusas mas perfectas para huir de ellas. “El miedo sólo es una corriente negativa de conciencia”, el miedo no debería ser parte de la conciencia del hombre; pero el hombre pon el miedo como barrera para concretar un propósito.

Una vida disciplinada ayuda al hombre en la búsqueda de sus propósitos, esto significa organizar nuestro “que hacer cotidiano, buscar tiempo para mí, mi familia, para la convivencia en sociedad y por ultimo para un bien de nuestro ambiente, tener tiempo para nuestro trabajo. La disciplina es vivir el respeto a sí mismo, crear hábitos que favorezcan mi ambiente. “Siembras un pensamiento, cosechas una acción. Cosechas una acción, siembras un hábito; siembras un carácter, cosechas un destino.”


Respetar un tiempo complementa la creatividad de una vida disciplinada. Muchos individuos se dan cuenta de lo preciada que es la vida cuando suele se demasiado tarde: “los jóvenes no saben, los viejos no pueden”. Como le sucedió al protagonista de la obra el monje que vendió su Ferrari; Julián un abogado muy prestigioso que vivió la mayor parte de su vida esclavizado de su propio trabajo, que le quitaba el tiempo para su familia y a sí mismo. Julián se da cuenta que su vida anda mal cuando las consecuencias de su arduo trabajo le hacen enfermar, pero aun para él no era tarde, inicia una transformación increíble de su vida. Cuantos individuos en estos momentos que aun no se han dado cuenta de su esclavitud y que aun quizá están a tiempo, que bueno que la vida les hiciera hacer reelección sobre su vida. Que no se piense solo en llenar de dinero cuentas bancarias y comprar lujosas propiedades sino que se piense en la felicidad del propio ser.


Servir desinteresadamente es la misión que cada ser humano tiene para su vida. Una misión que necesita ser cumplida en lo que yo quiero y degusta hacer, sentirme bien en lo que hago. Nunca un servicio debería ser prestado en búsqueda de poder, por elevar el estrato social y menos por enmascararse ante la sociedad. El servicio a los demás es el compartir con el otro y aprendiendo del otro. Yo sirvo al otro porque muestro el amor que le tengo a mí trabajo y por tanto a mí.


La ultima virtud es abrasar el presente, es decir el ahora, sin afanarnos por que pasara mañana. Que si yo tengo un plan para hoy, no lo aplace si tengo el tiempo suficiente. Vivamos cada día como si fuera el último.


La calidad de nuestra vida se reduce a la calidad de lo que soy capaz de aportar a mi vida. “la vida no siempre te da lo que pides, pero si te da lo que necesitas”. El tiempo en nosotros, nuestra familia y nuestra vida, es darle sentido a la vida, es encontrar la felicidad esclarecida, una felicidad sin mascaras.
Basado en la fabula “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin S Sharma.

EL PUENTE ESTÁ QUEBRADO... Y LA RONDA SE OLVIDÓ





Por  José Benjamín Galindo Sanabria


‘El puente está quebrado’ es la frase que circula a diario por  el río del pensamiento de estudiantes al ingreso a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia por la entrada principal. Es tan solo el inicio de una ronda que inició  a sonar  desde aquel 21 de abril  cuando por oleada invernal las bases del histórico puente colapsaron.   Una ronda que aun sigue rayada y que no puede ser continuada por que no está a nuestro alcance y las razones que la han dejado fuera de juego siguen en un mar de silencio. Hoy solo se escuchan mareas de susurros y lamentos ante la nostalgia del recuerdo de grandes pasos que circularon hacia el éxito,  a través de  la superficie de un  puente que hizo  historia. Un puente que fue testigo de muchos acontecimientos desde el primer día de universidad del ‘primíparo’, la manifestación del estudiante hasta su salida como profesional por la puerta grande.
El colapso del puente, culpa del invierno, del dragado del río  ¡es tan solo causas naturales! Pero una estructura que la historia le dio alma se diría que cumplió un ciclo, y que quizá murió de cansancio o por qué no, de tristeza. Si, de tristeza por miles de luchas sin sentido contra enemigos equivocados; cansado de soportar los gritos e insultos sin un significado consciente, cansado de la ruidosa celebración de la muerte año tras año. Celebrar la muerte fue el último hecho que soporto el simbólico puente. Inmemorable 20 de marzo de 2012, un mes antes de la caída del puente se conmemoraba  la muerte del estudiante caído  Tomas Herrera cantillo, con hechos de protesta no convencional que dejaron una muerte más, la del compañero Ricardo Molina,  una muerte más que conmemorar. Sangre, que un puente frágil nunca más podría celebrar porque una tormenta un mes mas tarde a su río le llenaría su caudal y sus bases no aguantaron más. 
Y ‘… ¿con que lo curaremos…?’ las respuestas han naufragado en el silencio y no se ven acciones que den una pronta solución. Con pretextos de prestar seguridad se levantaron cortinas que el tiempo ha corroído ya.  Hoy la realidad nos presenta murallas de metal que ocultan algunos escombros que aún reposan sobre el caudal del río.   Bueno, caudal es un decir, en palabras de Jairo Aníbal Niño “el río es un barco que se derritió”. El río se encuentra ahogado en la basura que como barcos flotan sobre su espesor sin encontrar un árbol que lo limpie de contaminación. ‘El puente está quebrado, ¿con que lo curaremos?’ con nostalgia del recuerdo, con cascaras de tiempo hasta que los demás puentes no aguanten un tiempo  y un paso más. Una ronda mas que en el olvido se quedó.