sábado, 20 de abril de 2013

EL PUENTE ESTÁ QUEBRADO... Y LA RONDA SE OLVIDÓ





Por  José Benjamín Galindo Sanabria


‘El puente está quebrado’ es la frase que circula a diario por  el río del pensamiento de estudiantes al ingreso a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia por la entrada principal. Es tan solo el inicio de una ronda que inició  a sonar  desde aquel 21 de abril  cuando por oleada invernal las bases del histórico puente colapsaron.   Una ronda que aun sigue rayada y que no puede ser continuada por que no está a nuestro alcance y las razones que la han dejado fuera de juego siguen en un mar de silencio. Hoy solo se escuchan mareas de susurros y lamentos ante la nostalgia del recuerdo de grandes pasos que circularon hacia el éxito,  a través de  la superficie de un  puente que hizo  historia. Un puente que fue testigo de muchos acontecimientos desde el primer día de universidad del ‘primíparo’, la manifestación del estudiante hasta su salida como profesional por la puerta grande.
El colapso del puente, culpa del invierno, del dragado del río  ¡es tan solo causas naturales! Pero una estructura que la historia le dio alma se diría que cumplió un ciclo, y que quizá murió de cansancio o por qué no, de tristeza. Si, de tristeza por miles de luchas sin sentido contra enemigos equivocados; cansado de soportar los gritos e insultos sin un significado consciente, cansado de la ruidosa celebración de la muerte año tras año. Celebrar la muerte fue el último hecho que soporto el simbólico puente. Inmemorable 20 de marzo de 2012, un mes antes de la caída del puente se conmemoraba  la muerte del estudiante caído  Tomas Herrera cantillo, con hechos de protesta no convencional que dejaron una muerte más, la del compañero Ricardo Molina,  una muerte más que conmemorar. Sangre, que un puente frágil nunca más podría celebrar porque una tormenta un mes mas tarde a su río le llenaría su caudal y sus bases no aguantaron más. 
Y ‘… ¿con que lo curaremos…?’ las respuestas han naufragado en el silencio y no se ven acciones que den una pronta solución. Con pretextos de prestar seguridad se levantaron cortinas que el tiempo ha corroído ya.  Hoy la realidad nos presenta murallas de metal que ocultan algunos escombros que aún reposan sobre el caudal del río.   Bueno, caudal es un decir, en palabras de Jairo Aníbal Niño “el río es un barco que se derritió”. El río se encuentra ahogado en la basura que como barcos flotan sobre su espesor sin encontrar un árbol que lo limpie de contaminación. ‘El puente está quebrado, ¿con que lo curaremos?’ con nostalgia del recuerdo, con cascaras de tiempo hasta que los demás puentes no aguanten un tiempo  y un paso más. Una ronda mas que en el olvido se quedó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario